artecisoria

El Café del Jardín, una decepción

In Desayunos y meriendas on 2 octubre, 2011 at 11:57
El jardín del Museo del Romanticismo

La tarde prometía. Una merienda en un precioso jardín en pleno centro de Madrid y en compañía de buenos amigos. Iba yo feliz en el metro, relamiéndome solo de pensar en si tomaría el sándwich Byron o la ensalada del Magnolio. Vamos que solo me faltaba dar pequeños saltitos. No lo hice porque tengo un elevado sentido del ridículo que si no… La cita era en el Café del Jardín, la cafetería del Museo del Romanticismo (calle San Mateo, 13. Tel. 914 481 045). Este museo está ubicado en una casa palacio de finales del siglo XVIII y se reinauguró en los últimos meses de 2009, tras casi una década cerrado. En sus salas se refleja el ambiente y la vida cotidiana española del siglo XIX.

Esto era todo lo que había, dan mejor en la foto que en el paladar

Una de las buenas noticias de esta nueva etapa es que su apacible jardín se convertía en una cafetería. Me entusiasman las cafeterías de los museos, casi siempre decoradas con buen gusto y últimamente con algún que otro bocado interesante. Me parecen el lugar perfecto para terminar una visita a una exposición, y charlar sobre ella en compañía o reflexionarla a solas. Lástima que cuando nos encontrábamos acomodados en una de las cuatro mesitas que posee el jardín las cosas no fueran como habíamos pensado. Tras decidir que queríamos tomar un sándwich Fígaro (pan de tomate, queso crema y anchoas), la tarta del día y unas pastas con uno de los tés de su selección, la camarera le dijo a mi amiga: no tenemos nada de lo que viene en la carta. ¿Nada? Nada, solo lo que ves aquí. Ohhh el paisaje era dantesco: una nevera con dos manzanas y un tomate y, sobre el mostrador, algo de ensaimada y unas magdalenas de bolsa. No podía ser. Ni rastro de la tosta de gulas a la bilbaína, ni del sándwich Chopin con su pan de semillas de amapola, ni de la ensalada Miriñaque… Bueno, está bien, merendaremos lo que haya, pues el jardín sí merece la pena, y escuchar a los pajarillos cantar en plena calle San Mateo es un pequeño lujo. Total que marchando una ración de ensaimada, una magdalena de limón ¿de pueblo? y otra de chocolate. Para no faltar a la verdad, no diré que estaban duritas pero compactas, sí. La penúltima sorpresa: el té. Lo tenían verde y de canela. Guau lo de canela, visto lo visto, debía ser un desliz gourmet y a por él que me fui. Desliz puede, pero gourmet no. Era de la marca Hacendado. ¿Os han puesto alguna vez un té Hacendado en la cafetería de un museo? No era el té soñado pero al menos nos reímos mucho. Y nos costó parar cuando la camarera nos dijo a las 18:30 horas (dos horas antes del cierre) que le abonáramos la cuenta porque ella se iba. Cuento todo esto porque es una pena que un café con tantas posibilidades se quede en una caricatura, porque no es serio que de una carta de dos páginas no tengan nada, porque no es decente que te cobren 1,50 euros por una bolsita de té de Hacendado…

Té de canela... Hacendado. No miento.

 
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  1. Pero qué horror no? ¿Y cómo pueden tener el papo de decir que no tienen nada de lo que viene en la carta? ¿Y por qué tienen una carta? Y… ¿qué tal estaba el té Hacendado?

  2. JAJAJA!!!!

    Lo que me he reído!!! No lo puedo creer!!!!

  3. Estimados amigos,
    desde el Museo del Romanticismo lamentamos la impresión decepcionante que os llevásteis de nuestro Café del Jardín. La Cafetería acaba de cerrar sus puertas dado que la contrata ha sido dada de baja, esperamos volver a abrir sus puertas en un futuro muy próximo, y poder ofreceros todo lo que esperáis de una salón de té ubicado en el Museo: decoración exquisita, buenos productos y trato amable y cuidado.

    Esperamos que esta mala experiencia no empañe vuestra consideración hacia el Museo del Romanticismo, ¡os esperamos!

    Un saludo,

  4. Aprovecho para comentar que el Café del Jardín ha vuelto a abrir sus puertas, con un renovado espíritu, y os invitamos a que nos visiten juzguen esta nueva etapa del Café del Jardín

  5. Pues ahora chic@s os aseguro que no tiene nada que ver he estado por la mañana,como ya había leído los comentarios fuí a la cafetería solo para ver sus maravillosos productos,y cuando he visto la preciosa cafetería,esas mesas,la carta…..y esas tartas,cookies,muffins, étc…En fin una experiencia increíble que repetiré a menudo y por cierto no hace falta pagar la entrada para acceder al “Café del jardín” y el trato estupendo os lo aconsejo.

  6. Muchas gracias Domingo, Sandra y David por vuestros comentarios. Intentaré pasarme pronto y disfrutar del nuevo Café del Jardín.

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