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Diez pistas con sabor provenzal

In Ojos como platos on 22 agosto, 2011 at 18:56

Cualquier paladar ávido del placer del buen comer debe visitar, al menos una vez en su vida, la Provenza. Es como viajar a través de una inmensa tienda gourmet. En sus pueblos y ciudades te salen al paso tiendas de comestibles que más bien parecen museos en los que, eso sí, se puede tocar… y probar. En la Provenza se elaboran tapenades de infinitos sabores (aceitunas, almendras, alcachofas, pimientos, berenjenas…), confituras no solo a base de frutas sino también de flores, sal de la Camarga, aceites de oliva, vinos, salchichón de toro, arroz rojo único en el mundo, queso de cabra… Aquí os dejo unas cuantas pistas por si os animáis a realizar el viaje.

1. Ensaladas en La Mule Blanche de Arles y un paseo para mitómanos

El restaurante La Mule Blanche tiene una de las terrazas más encantadoras de Arles (9 Rue de Président Wilson) y, además, una de las mejores cartas de ensaladas de la zona. Originales, con ingredientes autóctonos, bien presentadas y a un precio excelente (9,15 euros). La Marrakech con pimientos asados, higos, confitura de cebolla y menta estaba espectacular y la César con tostada con huevo frito sobre queso de cabra es para repetir. Es fundamental, eso sí, acompañarlas por unas copas de vino blanco de la casa. Y para completar la noche, merece la pena dar un paseo por Arles y sus estrechas callejuelas, llegar al Ródano y ver, como en su día vio Van Gogh, la noche estrellada sobre el Ródano.

Las ensaladas de La Mule Blanche

2. El salchichón de toro

En el sur de Francia, el toro está muy presente. En sus anfiteatros y plazas de toros se realizan espectáculos y corridas, campa en libertad por el Parque Nacional de la Camarga y en sus carnicerías se puede encontrar salchichón elaborado con la carne de este animal. Que nadie se espere un sabor sorprendente, pues es muy parecido al de cerdo, pero merece la pena probarlo y disfrutarlo. Un buen sitio para comprarlo es la charcutería Mère-Grand, en el número 14 de la Rue President Wilson. (Precio: 33 euros/kilo).

Salchichón de toro en la charcutería del número 14 de la Rue President Wilson (Arles)

3. Chocolatería en Avignon

Aunque la Provenza no destaca especialmente por sus chocolates, merece la pena hacer una parada en la chocolatería artesana Aline Gehant, en la Rue des 3 Faucons de Avignon. Los merengues de escaparate de vainilla, café o cereza llaman poderosamente la atención pero en su interior es difícil resistirse a probar el chocolate que elaboran con sabor a lavanda, violeta y mimosa. ¡Espectacular!

Chocolatería Aline Gehant

4. El mercado de Les Halles de Avignon

En la Place Pie de Avignon está el mercado de Les Halles, conocido por su fachada vegetal, que abre de6 a13 horas. Recorriendo sus cuarenta puestos uno se hace una idea de la cantidad de productos que ofrece la Provenza en particular y Francia en general. Imprescindible el puesto de tapenades listos para llevar al peso.

Exquisiteces del mercado de Les Halles de Avignon

5. Menú Formule en Avignon

Comer bien en esta zona de Francia es relativamente barato. Aunque la recomendación esté muy manida, es fundamental evitar los sitios turísticos de las plazas principales. ¿Por qué ir allí habiendo rincones como éste? Justo detrás del Palacio de los Papas, de camino al Puente Saint Benezet, está L’Isle Sonnante (7, rue Racine), un pequeño restaurante de apenas cinco mesas donde ofrecen varios menús del día de distintos precios. El menú Formule, de 14,5 euros, incluye un entrante y un plato principal. Tomamos una pequeña ensalada de hojas verdes y un lomo de lubina con ratatouille provenzal para chuparse los dedos (aunque esté feo). El servicio era muy amable y el servicio realmente acogedor.

Interior de L'Isle Sonnante

 
 
6. Delicatessen en Saint-Remy
La Rue de la Commune es de esas que atrapan a los que les gusta comer. Hay dos tiendas de visita imprescindible: Molin á huile du Calanquet (en el número ocho) y Les Délices du Luberon (en el número 2).En la primera su amable propietaria invita a probar sus deliciosos aceites pero también sus tapenades, sus mostazas ecológicas de distintos sabores, sus aceitunas… La tienda es bastante grande y en la planta de arriba están trabajando para montar un pequeño museo del aceite de oliva de la zona. En Les Délices du Luberon el protagonista estrella es el tapenade. Organizados de manera perfecta en estanterías simétricas, la tienda parece una botica que posee las fórmulas magistrales de los mejores tapenades del mundo.

Molin á huile du Calanquet

Les Délices du Luberon

 7. Restaurante L’Olivade

Este lugar cumple, como ningún otro, con la fórmula de las 3 B: bueno, bonito y barato. Situado en el número 12 de la Rue de Château, ofrece un menú de 21 euros con primero, segundo y postre bastante recomendable. Las aceitunas negras que ponen de aperitivo son un vicio pero ojo con atiborrarse porque el menú es bastante abundante. Probamos una ensalada variada y una degustación de tapenades con pastel de berenjena de primeros y, de segundo, rabo de toro guisado con tallarines típico de la zona y realmente bueno. Eso sí, recomiendo evitar el vino de la casa, bastante regular. La atención es magnífica, y el lugar, una terraza con flores en los balcones, muy agradable. Un sitio a tener en cuenta entre la gran oferta de Saint-Remy.

La terraza del restaurante L'Olivade

 

8. Sal de la Camarga

La sal de la Camarga que se extrae de las salinas que se encuentran dentro del Parque Nacional del mismo nombre es uno de los tesoros gastronómicos de la región. Si se visita esta zona, merece la pena parar dos kilómetros al sur del pueblo de Les Salins du Giraud para ver las salinas de las que se extraen cada año más de 800.000 toneladas de sal. En el mismo pueblo existe un Museo de la Sal que actualmente está cerrado.

Las salinas de La Camarga

9. Domaine de Beaujeu: vinos y arroz rojo

Por toda la zona, es habitual encontrar carteles a pie de carretera de productores que venden sus  productos directamente al consumir. Dentro del Parque Nacional de la Camarga, unos7 kilómetrosal norte de Le Sambuc por la D36, está el Domaine de Beaujeu, una granja que vende sus productos ecológicos en una pequeña tienda. Este es un buen lugar para comprar los vinos de la zona y el famoso arroz rojo de la Camarga, de color rojo y aroma a nuez, que recomienda tomar en ensaladas, pilaf, cocinado de manera sencilla y como guarnición de la carne de toro.

Entrada al Domaine de Beaujeu

 

10. Mirando al mar en Saintes Maries de la Mer

Qué mejor sitio para terminar el viaje que mirando al mar. Saintes Maries de la Mer, un pequeño pueblo costero junto al Parque Nacional de la Camarga, tiene pequeñas playas de arena fina separadas por espigones que al atardecer se quedan casi desiertas. Quizá el mejor momento del día para sentarse frente al mar en el chiringuito de La Plage a disfrutar de un helado y del dolce far niente.

La playa en Saintes Maries de la Mer

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  1. Buena entrada, Artecisoria… Son las siete y media de la mañana y me ha entrado antojo de salchichón de toro, arroz rojo y lubina, eso tiene mérito…

  2. Gracias David, estaba todo delicioso, qué te voy a contar…

  3. No conocía ninguna de estas sugerencias, a pesar de haber recorrido la zona, así que tendré que volver….

  4. Yo también volveré Bego 😉

  5. MMMM!!!!!!!!!!!!
    QUE GANAS DE IR A LA PROVENZA!!!!!!!!!!!

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